El icono os protegerá de los zoldados de la OTAN y llenará vuestra casa de Mundo Ruso, limpiará vuestra casa de liberastas, ucrofascistas y espías del Departamento de Estado.
Este cuadro lo pinté después de otro relato de Putin sobre los misiles hipersónicos, de los que los rusos estaban muy orgullosos.
La adoración de un arma mortífera con la que supuestamente se puede destruir el mundo entero fue, durante muchas décadas, la principal religión rusa.
Los rusos están dispuestos a pasar hambre y frío, a soportar cualquier privación, con tal de tener un arma que pueda matar a todos. Esta debilidad rusa la conocía perfectamente el gobierno ruso, por eso desplumaba a los rusos hasta el último hilo, contando cuentos sobre armas ultramodernas en las que se gasta todo el dinero.