El cuadro está pintado después de otra intervención de putin, en la que de nuevo mentía diciendo que Rusia había creado y probado un supermoderno misil hipersónico sin paracagón, capaz de vencer al mundo entero.
Al pueblo ruso le encantaban esas noticias: cada vez, acomodándose bien en el viejo sofá hundido, los rusos bebían limpiacristales, escuchaban a putin y se enorgullecían de la grandeza.