En este lienzo está plasmado el momento en que los rusófobos, bajo la dirección de los reptilianos, emborrachan al Iván ruso para oprimirlo de todas las maneras, incluida la anal.
Iván se resiste, porque es abstemio, pero no puede hacer nada.
El ruso nunca asume la responsabilidad de sus actos. Siempre tiene la culpa alguien.
Los judíos, los ucranianos, los estadounidenses, los reptilianos, los anunnaki, el destino, los demonios, dios, el karma, etc., etc.
Al final Vanka siempre suelta muy dispuesto: ¡no somos nosotros así, es la vida la que es así!