El pueblo profundo: el auténtico ruso, siempre borracho, sucio, apestoso y pulgoso. Este pueblo se enorgullece de su grandeza y cree en su condición de elegido de Dios, cree que el mundo entero le teme a él, al Vanka ruso. Este pueblo ruso quiere a su señor y a su zar y le obedece en todo, ya que ser esclavo es cosa grata a Dios y cómoda, pues no hay que preocuparse de nada ni asumir la responsabilidad de la propia vida.
Al pueblo profundo le gusta beber vodka y enorgullecerse de su singularidad, de la que le han hablado en la televisión.