Los cosacos rusos siempre se han distinguido por un especial amor a los juegos homosexuales. La mayoría de los cosacos se apuntan a propósito a los destacamentos cosacos para estar más cerca de los suyos. Pero no siempre es fácil la suerte del cosaco. Los rudos montañeses daguestaníes a menudo se aprovechan de la bondad y la sencillez cosacas, atraen a los cosacos a rincones apartados y allí los violan. Si al pasar junto a un descampado o un edificio abandonado oís un tintineo rítmico de medallas, sabed que otro daguestaní está violando a un cosaco.