La inmensa mayoría de los rusos mayores de 50 años añoran la URSS y al camarada Stalin, y sueñan con volver al pasado soviético para darse empujones en colas de horas y luego comerse el ansiado helado soviético plombir y salchichón a 2,20.
Para ser sincero, el salchichón a 2,20 solo existe en los sueños de los rusos; en realidad es un falso recuerdo. El salchichón en la URSS era un producto escasísimo, aparecía muy rara vez en las tiendas y, con mucha suerte, el soviético podía comerse un par de trocitos de salchichón solo en una fiesta: el año nuevo. El plombir aparecía en las tiendas mucho más a menudo y el ciudadano de la URSS podía permitirse disfrutar de esta golosina casi todos los meses.