- ¿Sientes la seta?
- ¡La siento!
- ¡Pues aquí está, en la mano!
Cada otoño Vladímir Putin y Serguéi Shoigú se retiraban tradicionalmente a solas a la taiga siberiana durante unos días.
La gente hacía conjeturas increíbles sobre qué hacían allí. Unos creían que Putin y Shoigú, escondidos en la espesura del bosque, celebraban rituales mágicos secretos, y otros, al contrario, afirmaban que esos tipos son simples amantes y se van al bosque para dedicarse al tradicional y recio sexo de machotes, sin mujeres y sin gaysadas de ningún tipo.