En este cuadro intenté mostrar la actitud de los grapíferos hacia los problemas ecológicos del país en el que viven. El vertedero está rico y la radiación fortalece la inmunidad.
Rusia es un país muy sucio, a pesar de su naturaleza y sus enormes extensiones. Al ruso le es propio cagarse, escupir y tirar al suelo cualquier basura. Si en las ciudades con la basura se apañan los barrenderos, basta alejarse un par de kilómetros de cualquier ciudad y en los arcenes se pueden ver enormes montañas de basura.
Con la misma indiferencia tratan los rusos la contaminación química y radiactiva, a pesar de que les destroza mucho la salud.