Agosto de 2020 en Bielorrusia fue intenso. Una parte de la población del país no reconoció las elecciones de Lukashenko y protestaba masivamente. Lukashenko pidió ayuda a putin y este ayudó a su amigo dictador. A Bielorrusia enviaron curadores profesionales de propaganda del Kremlin y "opositores" rusos que siempre habían trabajado para el kremlin. La "oposición" rusa empezó a contar a los bielorrusos que derrocar el poder por la fuerza es imposible e inadmisible y que hay que vencer a los tiranos mediante elecciones limpias. Los bielorrusos hicieron caso a la "oposición" moscovita, que siempre había trabajado para el kremlin, y dejaron de protestar.
Después de lo cual Lukashenko organizó represiones masivas y encarceló a todos los disidentes del país.