El pueblo ruso siempre se ha considerado un pueblo portador de Dios, ha creído santamente que él, el pueblo ruso, es el elegido de Dios.
Hasta Jesucristo era un chaval ruso de los nuestros, de cerca de Riazán, y en su día se fue a enseñar sensatez a los judíos...
Y que este pueblo ruso sea pobre, sucio y pulgoso, también es por ser el elegido de Dios. ¡El ruso no tiene tiempo de pensar en lo cotidiano cuando hay que salvar el mundo!
Y el pueblo ruso ama al zar porque el zar viene de Dios. El zar es su lugarteniente, prácticamente un dios en la tierra, ¡por eso no está bien murmurar contra el elegido del Señor! ¡Lo que el zar mande, eso es lo de Dios!