Así es la costumbre del pueblo ruso: la muerte la aceptan como una liberación de los sufrimientos.
Ya terminó de aguantar, ya terminó de sufrir, ya terminó de penar... Así hablan los rusos de un difunto.
La muerte para el ruso es a menudo una salida, es una forma de esconderse de las deudas, evitar humillaciones, poner fin a los tormentos. Precisamente por eso los rusos siempre van con gusto a cualquier guerra que el zar pueda ofrecer y la palman allí por cientos de miles, llenando hasta los bordes las fosas comunes con sus carcasas.