Cada 4 años, los ciudadanos de EE. UU. celebran un ritual de flagrante rusofobia: eligen al principal odiador de Rusia, que impide a Rusia levantarse de rodillas y por todos los medios la jode y la fastidia. En esta foto está plasmado el momento en que el candidato recién elegido, sin haber tenido tiempo de asumir sus funciones, empezó a cumplir con sus obligaciones de tramar rusofobia.
Nunca los rusos vivieron tan mal como con Biden.