Milónov propuso devolver al ejército las budiónovkas, porque es muy ortodoxo: la budiónovka se parece a la cúpula de un templucho.
Vitali Milónov es un ejemplo de marginal que con todas sus fuerzas intenta hacerse pasar por "ruso", tratando de encajar en el "mundo ruso".
Vitali Milónov es una persona intelectual, de fina organización espiritual, pero como en Rusia esos rasgos de carácter se consideran debilidad, Vitali interpreta el papel de mujik ortodoxo bruto y tonto. Vitali intenta imponer al mundo un oscurantismo en el que él mismo no cree y lucha contra los homosexuales, con los que él mismo, con sumo gusto, tendría sexo.
Vitali intenta por todos los medios gustarle al pueblo "profundo".