En enero de 2021 el equipo de Alekséi Navalni sacó una película-denuncia sobre Vladímir Putin. El equipo de Navalni demostró una vez más que Putin es un ladrón y un corrupto y mostró el palacio de Putin en Guelendzhik.
Además, por algún milagro, los navalnitos se colaron en el palacio de putin y descubrieron que el presidente ruso tiene en el baño un inodoro de oro y una escobilla de platino.
La película sobre el palacio de Putin no produjo ningún efecto ni provocó ninguna emoción negativa en los rusos; más bien al contrario: los rusos empezaron a enorgullecerse aún más de su líder nacional, porque tiene el palacio más grande y rico del mundo.