En Rusia se roba todo lo que "está mal puesto" y no está clavado. Roban todos, desde los peones mal pagados hasta el presidente.
La tradición del robo hunde sus raíces en la Unión Soviética, cuando la gente vivía en la miseria absoluta y en las tiendas había estanterías vacías. La gente robaba en el trabajo y así sobrevivía.