Dos valientes cosacos ortodoxos, estando de patrulla, cometieron de improviso el pecado de sodomía; después de lo hecho, miraron a su alrededor y vieron un arcoíris. Los cosacos comprendieron que aquello no era un arcoíris, sino homorrayos con los que Bill Gates irradia a la Madre Rusia desde el espacio. Los valientes cosacos no perdieron la calma y se sacaron los ojos el uno al otro, para no volver a caer bajo la influencia de los homorrayos.