Desde tiempos inmemoriales la tierra rusa está llena de recursos, y desde antaño los enemigos de ultramar pretenden atacar la tierrecita rusa, y saquear los grandes recursos, y profanar la leña seca ortodoxa, y al hombre ruso engallinarlo detrás del sóviet rural, convirtiéndolo en un gay sin espiritualidad. Pero fuerte y poderoso es el hombre ruso y está dispuesto a batirse en pelea desigual hasta la última gota de alcohol fecal, defendiendo sus recursos del enemigo de ultramar.