La leyenda de los centauros. El cuadro está basado en hechos reales. Una vez, cuando estaba de vacaciones en el Cáucaso, al caer la tarde subí a la montaña para admirar la puesta de sol. Y allí vi a un centauro. Y el centauro me vio a mí. Nos miramos de lejos el uno al otro, luego no aguanté, me di la vuelta y salí corriendo. Les conté lo ocurrido a los lugareños, y ellos se rieron y me dijeron que en cada aul tienen centauros de esos a patadas, para dar y tomar. Y a partir de estos recuerdos pinté este cuadro.